La diversidad de pensamientos y de formas de vida es algo que admiro mucho y creo que es una de las maravillas de los seres humanos. Muchas veces podemos estar de acuerdo y otras no. Y puede costarnos mucho trabajo aceptar que alguien opine distinto a nosotros en temas que consideramos fundamentales.
Sintonizarnos con el corazón es una de las herramientas más poderosas que me han enseñado algunos maestros.
Y funciona así: en una conversación o discusión, si estamos en el plano mental, las ideas pueden contraponerse y las emociones que surgen van subiendo de tono cuando no nos gusta lo que estamos escuchando o diciendo.
La clave está en ponernos en la frecuencia del corazón. Esto ya lo he comentado otras veces. Lo he comprobado. El corazón tiene una vibración muy alta que va más allá del pensamiento y los sentidos. Habla un idioma comprensible para todos los seres humanos.
Cuando te encuentres en una disputa, haz una pausa y céntrate en tu corazón y visualiza el del otro. Si te es posible, pon tu mano sobre tu costado izquierdo y respira. Inmediatamente vas a darte cuenta que entras en esta frecuencia y que te conectas con la de tu interlocutor. Tus ideas y palabras serán ahora más amables y comprensivas, incluso si sigues estando en desacuerdo, las sensaciones serán distintas.
Esto también lo puedes hacer solo/a cuando estás distanciado de alguien. Conéctate con tu corazón y el de la otra persona a distancia y envíale todo el amor que sientes por ella. Incluso si es alguien que no te cae muy bien, siente aprecio por él/ella y reconócelo con la dignidad que todo ser humano merece.
Te invito a probarlo y a vivir la experiencia de los resultados. ¡Te sorprenderás!