The Bright Side| 03/09/2015 |12:04 |The Bright Side | Actualizada
21/06/2016 19:40

Los remedios milagrosos están a la orden del día: cremas que te quitan 15 años de encima con una sola puesta, ejercicio sin movimiento, dietas mágicas… Si encendemos la televisión encontraremos un anuncio tras otro de este tipo de soluciones en un dos por tres.

Lo mismo sucede en otros planos, emocionales, del “corazón”. Existen muchas personas que han estudiado métodos de sanación o terapéuticos y que se atreven a decir que con este curso o esta sesión, tu vida se transformará “para siempre” en lo que has deseado.

Así como podrás mostrarte incrédulo ante algunos anuncios publicitarios de productos o servicios estéticos, es importante que lo hagas también con todo tipo de “salvación a tus problemas”.

La panacea no existe. No porque vayas al nutriólogo vas a enflacar si rompes la dieta, lo mismo sucede con el ejercicio. Inscribirte al gimnasio no te dará el cuerpazo que buscas si no pones un pie en toda la semana. Ni por tomar un seminario vas a conseguir que te pidan matrimonio.

Todo lo que te propongas hacer inicia primero con una intención, después una búsqueda de las mejores opciones y las más adecuadas para ti. Posteriormente sigue el compromiso contigo mismo. Y sobre todo dar mantenimiento al camino iniciado.