The Bright Side| 16/06/2016 |10:32 |The Bright Side | Actualizada
21/06/2016 22:43

El placer se relaciona con todos nuestros sentidos. Es el gozo que apreciamos en cada una de las experiencias de nuestra vida. Y está íntimamente relacionado con nuestro bienestar.

Cuando estamos fuera de nuestro centro podemos irnos hacia uno de estos dos extremos: o lo buscamos a toda costa, obsesionándonos y perdiéndonos o nos lo negamos porque no nos creemos merecedores de encontrarle sabor a nuestra vida y ninguna de estas posturas es saludable porque perdemos contacto con nuestro corazón.

Y el placer nos conecta también con todo lo bueno que sí tenemos, por lo que también es generador de abundancia.

El mejor placer es el que estamos viviendo en el aquí y en el ahora porque es real y no una mera fantasía. Todos los seres humanos tenemos la capacidad de experimentarlo y lo mejor es que podemos conectarnos en muchos momentos del día.

¿Hace cuánto que no disfrutas bañarte, por ejemplo? A veces estamos tan agobiados por el día a día, que se nos olvida disfrutar.

Y el placer nos conecta también con todo lo bueno que sí tenemos, por lo que también es generador de abundancia.

Según César S. Fuentes, “cuando nos negamos el placer, estamos negando una parte de nuestra propia naturaleza humana y nuestra capacidad de unión y nutrimento con lo que nos rodea, también se ve limitada”. Esto es que muchas veces incluso manifestamos síntomas negativos a nivel físico cuando no estamos en sintonía con el deleite que es vivir.

Olvídate de los pretextos, sal a un lugar al aire libre y observa cómo cambia tu temperatura corporal, siente tus piernas, tus brazos e incluso el aire que estás respirando. Ve por un helado y sorpréndete con la sensación fría en tus labios y tu lengua. Cepíllate el pelo, ten tiempo de calidad con tu familia y tus amigos, haz ejercicio hasta sentirte exhausto…

Mereces ser feliz, disfrutar, divertirte. Proponte que por lo menos cinco veces al día digas ¡Qué delicia!