The Bright Side| 01/10/2015 |13:05 |The Bright Side | Actualizada
21/06/2016 19:39

He mencionado en otras ocasiones que el sentimiento opuesto al amor es el miedo. Sentimos miedo a fracasar, al rechazo, a equivocarnos, a perder el control y que las cosas no salgan como deseamos. Cada vez que nuestros pensamientos y acciones estén relacionados con esta emoción, estamos mandando al universo el mensaje de que se cumpla esta profecía por ley de atracción.

Y luego, cuando se cumple, reforzamos nuestra creencia y decimos “lo sabía, esto iba a sucederme” y así seguimos una cadena de efectos aparentemente no deseados, pero que en el fondo estamos provocando nosotros mismos.

Entonces, ¿qué hacer para revertirlos? Anclarnos al amor, a la gratitud. Cuando elegimos con nuestro libre albedrío pensamientos y acciones cuyo origen está en el amor, sucederá lo mismo, pero los resultados serán los que deseamos.

Por eso es muy importante estar conscientes de qué es en realidad lo que estamos pensando y revisar nuestras creencias, ya que serán la causa de la realidad que vivamos.

Es fundamental salir de nuestra zona de confort y optar por lo que nos beneficia. Aunque el pesimismo parece ser que lo tenemos activado en automático, hay que aprender a cambiar el modo en el que hemos hecho las cosas hasta este momento.

El paso que hay entre el miedo y el amor es la toma de conciencia, la elección de irnos por otros caminos, aunque sean desconocidos para nosotros.

Un ejercicio que me enseñaron es que cada vez que sientas miedo, lo pongas frente a ti, de esta manera le quitas fuerza,  y lo enfrentas. Puedes decir: “Aunque en este momento siento miedo, elijo anclarme al amor”. 

Y trae a tu mente escenas de alguna situación o persona que te cause un sentimiento amoroso, tierno, de alegría, compasión… Siente tu cuerpo y transmite esta imagen a cada célula. Y es aquí cuando el mensaje será recibido como “Más de esto, por favor”.